¿A qué edad debe ir un niño al ortodoncista? La respuesta puede sorprenderte

Cuando los padres piensan en ortodoncia, es común que imaginen brackets durante la adolescencia. De hecho, una de las preguntas que más recibo en consulta es:

"Doctora, ¿todavía es muy pequeño para llevarlo al ortodoncista?"

La respuesta es que, en muchos casos, no.

La ortodoncia no consiste únicamente en alinear dientes. También nos permite observar cómo está creciendo la cara, cómo se desarrollan los maxilares y si existen factores que podrían influir en ese crecimiento.

Por eso, una evaluación temprana puede marcar una gran diferencia.

¿Cuál es la edad ideal para la primera evaluación?

La Asociación Americana de Ortodoncistas (AAO) recomienda que todos los niños sean evaluados por un ortodoncista a más tardar a los 7 años.

A esa edad ya han erupcionado los primeros molares permanentes y algunos incisivos, lo que permite valorar con mayor precisión la mordida, el espacio disponible y el desarrollo de los maxilares.

Sin embargo, esa recomendación no significa que antes de los 7 años no tenga sentido acudir al ortodoncista. Al contrario: si existe alguna señal de alerta, la evaluación debe realizarse antes.

nino dentista

¿Por qué en mi consulta me gusta evaluar a los niños desde los 4 o 5 años?

En mi práctica clínica prefiero conocer a muchos pacientes desde los 4 o 5 años de edad.

No porque todos necesiten tratamiento, sino porque durante esos años ocurre una etapa muy importante del crecimiento de la cara y de los maxilares. Es un momento en el que podemos observar cómo se está desarrollando el niño e identificar factores que podrían modificar ese crecimiento si no se detectan a tiempo.

Durante esta etapa evaluamos aspectos como:

  • La forma en que respira.

  • La posición de la lengua.

  • La presencia de hábitos orales.

  • El desarrollo de los maxilares.

  • Cómo están erupcionando los dientes.

  • La forma en que muerde.

En la mayoría de los casos, la mejor decisión no es colocar un aparato, sino simplemente realizar un seguimiento periódico y acompañar el crecimiento.

Pero si detectamos alguna alteración que sí requiere una intervención temprana, podemos actuar en un momento en el que el crecimiento todavía juega a favor del tratamiento.

¿Todos los niños necesitan ortodoncia a los 4 o 5 años?

No. De hecho, la mayoría no la necesita. Ese es uno de los conceptos más importantes que me gusta transmitir a las familias.

Una evaluación temprana no significa comenzar tratamiento temprano.

Muchas veces la consulta termina con una excelente noticia: todo está desarrollándose correctamente y solo volveremos a revisar al niño unos meses o un año después.

Nuestro objetivo no es tratar antes de tiempo, sino identificar el momento ideal para intervenir cuando realmente sea necesario.

¿Qué pasa si espero hasta que tenga todos los dientes permanentes?

Depende del problema. Hay tratamientos que pueden realizarse perfectamente durante la adolescencia sin ninguna desventaja.

Sin embargo, existen ciertas alteraciones del crecimiento y algunas maloclusiones que responden mejor cuando el niño aún está creciendo. En esos casos, una evaluación temprana permite decidir si conviene intervenir o simplemente continuar observando.

No se trata de tratar antes, sino de no perder una oportunidad cuando el crecimiento puede convertirse en un aliado.

¿Cuándo conviene llevar a un niño antes de los 7 años?

Es recomendable consultar antes si observas alguna de estas situaciones:

  • Respira principalmente por la boca.

  • Ronca con frecuencia mientras duerme.

  • Tiene una mordida cruzada.

  • Los dientes no encajan correctamente.

  • Se chupa el dedo de forma prolongada.

  • Perdió dientes de leche antes de tiempo.

  • Tiene dificultad para masticar.

  • Algún profesional de la salud ha recomendado una valoración.

En conclusión

La recomendación es que todos los niños sean evaluados por un ortodoncista alrededor de los 7 años. Sin embargo, cuando existe alguna señal de alerta —o simplemente cuando los padres desean asegurarse de que el crecimiento va por buen camino— una valoración desde los 4 o 5 años puede aportar información muy valiosa.

En mi consulta, ese primer encuentro rara vez significa comenzar un tratamiento. Significa conocer al niño, entender cómo está creciendo y acompañar ese desarrollo para intervenir solo cuando realmente sea necesario.

Porque en ortodoncia infantil, muchas veces el mejor tratamiento comienza con una buena observación, en el momento oportuno.

Siguiente
Siguiente

Radiografías dentales en niños: cuándo y por qué son importantes en ortodoncia